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Entrevista con Reyes Salas, la ganadora de Falling Walls

­Derribando muros: “Me encantaría seguir dedicándome a la investigación por el resto de mi vida profesional” – Entrevista con la ganadora de Falling Walls Lab

Nueve participantes, tres minutos con tres ideas innovadoras, una ganadora: María de los Reyes Salas Fernández ganó el concurso de Falling Walls Lab en Madrid el pasado septiembre de 2017. Falling Walls Lab es la fase clasificatoria de Falling Walls, un concurso interdisciplinar alemán para investigadores e innovadores que cada año se celebra el día de la caída del muro de Berlín, donde van los mejores de los países partipantes. Falling Walls tiene cierto simbolismo: la idea ya no es derribar muros físicos, sino barreras en el mundo de la investigación que se pueden superar con ideas innovadoras, creativas, a veces simples, pero geniales.

Presentando en solo tres minutos una idea creativa a partir de la investigación en su ámbito profesional, la ornitología, Reyes consiguió convencer al jurado compuesto por representantes de la investigación y de la economía de Alemania y España y logró ganar el concurso regional. El premio: una invitación a Berlín para presentar ahí en noviembre de ese año, nuevamente su idea, pero esa vez ante un público más numeroso y como una de los 100 participantes de todo el mundo.

Hemos hablado con Reyes sobre su experiencia con Falling Walls Lab y sobre su vida e investigación actual.

Reyes, ¿cómo te enteraste del concurso de Falling Walls Lab?

Como he sido becaria del DAAD, me llegó un correo. Ahora que lo pienso, recuerdo que dijo algo como “hemos pensado en ti” y por haber estado en el Instituto Max Planck de Ornitología (MPIO), podría tener potencial.

¿Y cómo fue el proceso de la decisión de participar?

Leí el correo y me metí en la página web de Falling Walls – ¡qué cosa más chula! En ese momento no pensé que yo podía participar, pensaba que la investigación que hice yo en el MPIO era más básica, no lo suficientemente aplicada. Aparecían ideas brillantes, cosas que cambiarían el mundo. Al día siguiente, lo vi de nuevo, y pensé: “Ojalá pudiera participar”. Entonces pensé un poco más y me vino a la mente que los animales pueden funcionar como detectores o biosensores para predecir acontecimientos naturales. Todo solo era una idea. Fui a mi director en el MPIO, le enseñé ese correo del DAAD, y como él es una persona muy positiva, me dijo que “adelante, que no había nada que perder”. Y una vez que se lo dije ya había que participar. Mandé el abstract, me llamaron y fui a Madrid.

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¿Cómo fue el concurso en Madrid? ¿Estuviste nerviosa?      

Eran nueve personas presentando y Guillermo, uno de los organizadores nos dijo “No os preocupéis, solo son ideas, no os pongáis nerviosos” y bueno, presenté, no pensé que iba a ganar en ningún momento, tampoco cuando ya habíamos presentado. Una de las señoras del jurado me dijo: “A mí me pareció una idea muy sencilla –¡pero hay que tenerla!”. Esas ideas no son tan fáciles que se te ocurran, pero tampoco hay que hacer las cosas súper complicadas para llegar a algo, también las ideas sencillas tienen resultados válidos. Al ganar sí que me puse muy nerviosa, porque ahora tenía que presentar en Berlín.

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¿Al final, qué tal la experiencia en Berlín?

Un día eran nuestras presentaciones y al día siguiente  la  Falling Walls Conference, que ya no son ideas ni personas jóvenes, sino que presentan investigadores expertos a nivel mundial, incluso ganadores del Premio Nobel. Te cuentan en media hora lo que ellos hacen, es increíble. Para una persona a que le guste la ciencia es el culmen: siempre puedes aprender algo, y puedes hablar con ellos en persona. Desde ahora, cada año voy a ver el streaming de Falling Walls Conference.

Aparte de eso, a los ganadores del Falling Walls Lab se nos organizó un programa un poco más largo. El DAAD organizó, por ejemplo una cena, también fuimos a Potsdam para ver un Fraunhofer Institut y un Max Planck Institut de ahí, y genial, te daba mucha oportunidad de interactuar, conocer a la gente, mantener el contacto. Éramos jóvenes de diferentes áreas. En cambio hoy, cuando voy a un congreso, me muevo entre biólogos, pero en el Falling Walls no había nadie que trabajara en lo que yo hago. Aprendí mucho en esos cinco días hablando con los otros participantes. Sigo en contacto con ellos, hablamos por Facebook y puedo ver que ahora presentan en otros concursos y mantienen su trabajo en investigación. Es bueno saber que la gente continúa, es como una inspiración para seguir con el propio trabajo.

¿Has continuado con la idea que presentaste?

Quería hacer el doctorado en el MPIO siguiendo con la temática, pero no había financiación disponible en ese momento. Me salió una oportunidad en Amberes, para hacer el doctorado en un proyecto sobre la migración y ecología reproductiva de una especie de gaviotas, que encaja muy bien con mi experiencia previa. Sin embargo, sigo teniendo contacto con el MPIO, me siguen apoyando y un día quiero volver ahí.

Has tenido ya algunas estancias de investigación en el Max Planck Institut. ¿Por qué estuviste ahí y que hiciste ahí?

La primera vez disfruté de una  beca Erasmus de prácticas. Era para tres meses en el último año de la carrera. Quería conocer en la práctica lo que era investigar. Cuando solicité, nunca pensé que me concederían la beca para el MPIO, todavía era un poco joven. Esa estancia me ayudó mucho a ganar independencia.

Luego hice mi máster en Sevilla. Escribí el trabajo fin de máster cotutelado con el MPIO, sobre el movimiento de las cigüeñas usando tecnología GPS. Realicé el TFM mayoritariamente en España, estando en contacto con mi supervisor en el Instituto Max Planck a través de correos electrónicos y alguna que otra visita presencial a Alemania. Cuando terminé el máster obtuve una Beca de Investigación de corta duración del DAAD y me quedé cinco meses en el MPIO.

Y por último, el año pasado tuve un contrato como técnico de campo en ese mismo instituto, con la idea de empezar un poco lo que podría ser mi tesis doctoral, y en esta última estancia fue cuando participé en el Falling Walls.

¿Qué te pareció trabajar en el MPI?

Es un sitio que merece la pena muchísimo, tiene un alto nivel académico y muy buenos investigadores. Me encontré muy a gusto con mis supervisores, he aprendido mucho de ellos. Te dan independencia, confianza, libertad e intentan sacar lo mejor de ti, se te potencia mucho. He crecido mucho académicamente, y al final he podido conseguir el doctorado en Amberes gracias a las experiencias en el MPIO.

Me dejaron la libertad de trabajar de manera autónoma, pero también me apoyaron: cada dos semanas presentaba los resultados y las dudas que tenía. Tenía cierta independencia pero tampoco estaba sola, fue una experiencia que me ha ayudado mucho y también he ganado confianza en mí misma. Es un sitio muy especial para mí al que quiero volver.

¿Ahí tuviste que hacer todo en alemán?

En el MPIO, más de la mitad del personal son extranjeros, así que  hablábamos en inglés. Había gente de prácticamente todo el mundo. En el Instituto de Ornitología ofrecían clases de alemán una vez a la semana, y casi todos los compañeros que no sabía alemán iban. Como el instituto está localizado en un pueblecito, el alemán era necesario para mí día a día. En mi caso no había ningún problema, estudié alemán en el Colegio Alemán de Sevilla desde que tengo cuatro años. Tengo un nivel en el que puedo entender y hacerme entender. Para las personas que no tenían ese nivel, no era tan fácil, sí que era un handicap para ellos.

¿Y Alemania en general, qué tal la cultura alemana y el clima?

Me movía mucho con mis compañeros internacionales y vivía en la residencia del instituto con gente de todas partes de mundo, así que no he vivido la cultura alemana al 100%. Pero también he aprendido mucho de esa internacionalización.

En cuanto al clima, pues en verano está muy bien, y en invierno hace mucho frío, se hace de noche muy pronto. Para mí que soy del sur, en invierno era una gran diferencia pero más o menos te acostumbras.

¿Y ahora, qué estás haciendo de momento?

Estoy en Amberes, haciendo el trabajo de campo para mi tesis doctoral. Es sobre la ecología de las gaviotas utilizando también sensores GPS. Queremos combinar ciertos aspectos de su biología reproductiva con los datos de movimiento que obtenemos a través de los GPS-loggers. Es impresionante poder observar dónde están y qué hacen los animales casi en tiempo real, es algo que hace tan solo diez años era inimaginable. Lo que hacemos es poner en la espalda del ave un pequeño dispositivo con una pequeña placa solar, y nos manda las coordenadas, así podemos saber dónde están en cada momento, al igual que otros parámetros como por ejemplo la altura o la velocidad del vuelo.

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¿Cuáles son tus retos para el futuro?

Me encantaría seguir dedicándome a la investigación por el resto de mi vida profesional, pero es muy competitivo y difícil. Así que mi reto es trabajar y trabajar e intentar hacer investigaciones de gran calidad y ya se verá. Sobre todo, el objetivo es disfrutar y dar lo mejor de mí misma haciendo lo que me gusta, a pesar de las incertidumbres. Siempre pensaba trabajar en España, pero Alemania me parece un lugar muy válido, me siento a gusto y no me importaría acabar ahí.

¿Qué recomendarías a investigadores jóvenes?

Pues para las personas que están intentando encontrar una plaza de doctorado, les diría que aunque parezca difícil, que no se rindan si de verdad es lo que quieren hacer. Aprendí que la competencia cada vez es más alta, es muy difícil conseguir una beca, tanto en España como fuera. Les recomendaría que hicieran prácticas o estancias en el extranjero, esto te da una ventaja: el tener una experiencia que la mayoría de la gente que sale del máster al doctorado no tiene. Yo ya tenía experiencia de trabajo cuando  solicité el doctorado en Amberes. La cosa está muy muy difícil, pero enfocando las estancias y prácticas en la temática de interés, puede ser más fácil encontrar una plaza de doctorado, porque ya cuentas con experiencia previa en la temática. Que tu trayectoria tenga sentido para hacer el doctorado que quieres.

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¡Muchas gracias Reyes por dedicarnos este tiempo!