Home « Becarios / Alumni « 022012
Ayer becario DAAD - y hoy?
Ulrike Herzschuh
Catedrática Junior de Paleoecología y Paleoclimatología
Beca anual, 1999-2000, Universidad de Lanzhou, China
Beca breve, 2001, Universidad de Lanzhou, China
" Las lenguas son importantes. Cuando uno trabaja en el extranjero, hablar la lengua del lugar es lo que permite romper el hielo, porque indica que uno se interesa por en país"
Es probable que el inglés sea hoy la lengua científica número uno, pero para llevar a cabo las investigaciones de Ulrike Herzschuh es necesario también saber ruso y chino: la geocientífica estudia en Asia el clima de la prehistoria, para por ejemplo llegar a saber más sobre los mecanismos del cambio climático a partir del análisis de los fósiles de plantas y animales que se encuentran allí. Con ese objetivo, la científica hace regularmente expediciones a Siberia, Tibet, China y Mongolia. Tiene residencia fija en Potsdam, donde es catedrática junior en la universidad y directora de grupos de investigación en el Departamento de Estudios Científicos del Instituto Alfred Wegener de Investigaciones Polares y Océanicas.
Nacida en 1975 en Leipzig, la joven científica estudió ruso en la escuela. Con doble respaldo del DAAD, Ulrike Herzschuh pudo hace algunos años preparar y completar su tesis de doctorado en la Universidad Libre de Berlín: su tesis estuvo dedicada a la vegetación de la prehistoria y a la historia del clima en el noroeste de china. “Tanto para hacer trabajos de campo en Tibet como para el estudio de la literatura especializada era necesario saber chino, porque todos los libros sobre clasificación de plantas están en chino”, explica. La comunidad científica alemana distinguió recientemente a Ulrike Herzschuh con el premio Albert Maucher a las Geociencias, ocasión en la que se destacaron también sus múltiples cooperaciones internacionales.
“Las lenguas son importantes. Cuando uno trabaja en el extranjero, hablar la lengua del lugar es lo que permite romper el hielo, porque indica que uno se interesa por el país”, asegura la científica. Echando una mirada retrospectiva, hoy considera la mera postulación para una beca del DAAD como experiencia aleccionadora: “Para mí fue muy motivador y resultó de gran ayuda que muchos catedráticos se hayan puesto a considerar con seriedad y ojo crítico mi historial académico y mis perspectivas laborales”.